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Anteproyecto

Estado del Arte

 

 

 

PROBLEMA 

 

 

 

El aspecto del parque, cambia la memoria cultural de las personas que lo habitan 

 

 

 

JUSTIFICACIÓN 

 

 

 

El motivo por el cuál haremos esta investigación respecto al parque, es porque queremos conocer y comprender, cómo este lugar emblemático de la ciudad, que ha formado desde hace mucho tiempo una parte importante de Medellín y ha sido atracción turística para ciertas personas, ha conseguido llegar al punto en el que está hoy y cómo todos esos componentes que lo conforman (públicos particulares, locales, monumentos: La iglesia.) han hecho de este lugar, un sitio tan popular en la ciudad de Medellín. 

 

Es importante como futuros comunicadores, tener en cuenta los diferentes espacios que brinda la ciudad para poner en ellos las publicidades que se necesitan, y antes de esto, es necesario llevar a cabo una investigación sobre el lugar para saber a qué público estamos enfrentando, conocer cuáles son los espacios más apropiados para poner la determinada publicidad. Es por esto que este estudio complementa mucho esa primer proceso a tener en cuenta respecto al trabajo que se quiera llegar a hacer de un sector de la ciudad, en este caso, el Parque Bolívar. 

 

 

 

OBJETIVO GENERAL 

 

Comprender por qué un lugar el comercio informal, se ha visto incrementado dentro del parque como un medio de subsistencia 

 

 

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS 

  • Investigar como se relaciona el sector con el público que lo frecuenta, a través de la publicidad que lo rodea 

  • Describir como afecta la contaminación visual a la imagen que las personas tienen del parque 

  • Mostrar mediante cartografías y registro fotográficos la evolución que ha tenido el parque 

 

  • Clasificar los diferentes tipos de públicos que visitan el parque a las diferentes horas del día 

 

 

 

INTRODUCCIÓN 

 

La manera como los individuos se relacionan con la publicidad y un espacio público se unen hoy para ser objeto de estudio, a partir de las memorias de las personas que habitan ese lugar desde tiempos inmemorables y toda la historia que lleva consigo este lugar emblemático de la ciudad de Medellín 

 

En las siguientes páginas se podrá dilucidar el porque de cada cosa que sucede en ese lugar y cuales son las personas que lo habitan a través de la historia.

 

Estado del Arte 

 

Memoria, historia y gráfico publicitario: Parque Bolívar 

 

 

 

La historia de los pueblos es siempre el resultado de procesos culturales y sociales de enorme complejidad. Su conocimiento se vuelve un imperativo necesario en la vida de los hombres, en cuanto su historia, las huellas de su pasado que permiten el acercamiento a sus raíces, confieren identidad cultural y reafirman el sentido de pertenencia a una sociedad determinada. La compresión de la memoria cultural la confieren los archivos históricos, los cuales se convirtieron en uno de los sitios donde se resguarda la memoria de los pueblos. En ellos, testimonios e informaciones evidencian la experiencia humana. Toda historia es una sucesión de personajes y acontecimientos que han intervenido negativa o positivamente en el proceso evolutivo de una sociedad. 

 

La memoria histórica de los pueblos es la que encierra la historia en un todo único que integra los elementos, hechos y fenómenos ocurridos en tiempos pasados los cuales identifican a los grupos.  
Por memoria histórica se entiende la serie de hechos cuyo recuerdo conserva la historia nacional, no es ella sino sus marcos, lo que representa el aspecto esencial de lo que se denomina la memoria cultural.   

 

La “memoria colectiva” sería para Halbwasch (1950) una conciencia del pasado compartida por un conjunto de individuos, pero también un conjunto de representaciones colectivas. Las memorias colectivas son resultado de dialécticas, tensiones, conflictos, interacciones y negociaciones sociales. La memoria y los ejercicios de memorización, además de ser un recurso cultural, son un instrumento retórico, ideológico y político, bien para resistir frente al mismo. 

 

Desde esta perspectiva la memoria colectiva forma parte de las vivencias pasadas por los individuos los cuales las comparten en conjunto y son trasmitidas a través de la generaciones. Además son las representaciones que tiene el colectivo del pasado vivido que ha sido resultado de diferentes procesos de interacción social entre los sujetos. Constituyen también un instrumento ideológico y político, puesto que forman parte del pensamiento y las formas de actuar de los individuos dentro de sus grupos, en relación a estos elementos Francisco Erice Sebares plantea sus reflexiones sobre el tema, al emitir:       

 

La memoria colectiva tiene más que ver con “el relato que los miembros del grupo comparten sobre su propio pasado y que constituye su identidad”. Se trata de una narración construida desde el presente, con fines de interpretación del pasado a partir de criterios normativos y valorativos, seleccionando por su significación los recuerdos de hechos vividos o recibidos por transmisión social, y que sirve para configurar las identidades del grupo, su ideología o visión del mundo, proyectándolas en la pugna por la propia afirmación y por la hegemonía frente a otros grupos. 

 

La memoria cultural es el terreno que constituye las identidades de los pueblos, los cuales la consolidan y fortalecen, el acto de recordar no es individual, sino colectivo. 

 

la memoria cultural está incorporada a las prácticas repetidas y repetibles regularmente, tales como fiestas, ceremonias, ritos. La memoria cultural igual que la memoria individual está asociada a los lugares donde ha ocurrido algún suceso significativo y único. Memoria cultural es construcción y afirmación de la identidad. 

 

 

 

Según Manuel Delgado hay dos términos importantes a acotar, las polis y las urbs. Las polis son las ciudades concebidas como tal, como fue estructurada, diseñada y proyectada en este caso por planeación de Medellín, junto con políticos, arquitectos… entre otros mientras que la segunda es la ciudad usada, practicada y paseada.  

 

Estas dos viven en constante disputa porque polis intenta tener siempre un control sobre la urbs que se resiste a tal control, estos ámbitos que permiten encuentros leves, ires y venires y multiplicidad de relaciones.  

 

Lo que encontramos en las calles es una vida que sólo puede observarse en el instante en que emerge, ya que está destinada a disolverse de inmediato. En los exteriores urbanos no hay objetos sino relaciones diagramáticas entre ellos. Es una acción interminable cuyos protagonistas son esos transeúntes que reinterpretan la forma urbana a partir de los estilos con que se apropian de ella. La calle es así una forma radical de espacio social, que no es un lugar, sino un tener lugar de los cuerpos y las miradas que lo ocupan. Comarca rediseñada una y otra vez por las migraciones que la recorren, que tejen una amalgama inmensa de colonizaciones transitorias, muchas de ellas imprevisibles o insolentes: lo urbano, entendido como todo lo que en la ciudad no puede detenerse ni cuajar; lo viscoso, filtrándose entre los intersticios de lo sólido y desmintiéndolo. 

 

 

 

En cuanto a la publicidad, esta es, entre otras cosas, un discurso atravesado y actualizado por otros discursos contemporáneos a ella que circulan en la sociedad. Al tiempo que es funcional al sistema en el que está incluida, requiere articularse con las necesidades del público. La dinámica de la información vinculada a la imagen publicitaria entonces, no sólo manifiesta renovados modos de decir sino que refleja hábitos, usos y costumbres del sujeto consumidor en un determinado momento histórico. Como parte integrante de imaginarios múltiples constituidos también por historias, imágenes, pinturas y películas; la imagen publicitaria, se establece como patrimonio no tangible de un determinado lugar. 

 

Se propone entonces, abandonar por un momento el binomio memoria-publicidad relacionado con la recurrencia del relato mítico y ligado al recuerdo de determinados anuncios, slogans y productos en base a su tenaz difusión, a favor de pensar acerca de la contribución del discurso publicitario en la construcción histórica e indagar en torno a la naturaleza de esa participación. 

 

Es esta dimensión de la publicidad que la presenta como testigo y registro de la vida cotidiana de las personas y su evolución tecnológica la que permite reflexionar acerca de la posibilidad que la imagen publicitaria se constituya en fuente documental reservorio de memoria colectiva. 

 

Por otra parte, es pertinente que seamos conscientes que el acto de crear, estructurar, dar forma, implica instituir un objeto en armonía con el mundo y potencialmente capaz de conmover la posición del observador/usuario/consumidor. Estas acciones están teñidas de un antes, un pasado organizado bajo la forma de sistemas heterogéneos que configuran diferentes memorias. 

 

Según Traversa: “...si nos atrevemos a hipotetizar que la publicidad encarna algún tipo de memoria, es necesario buscarla donde se produce...” Esto nos conduce a profundizar aún más nuestra búsqueda reflexiva en torno a la gramática de producción y abordar un nuevo matiz de la dinámica publicidad-memoria: la que configura al discurso publicitario como un arte del consuelo, como una compensación benéfica ante lo que no se tiene, como memoria social de lo que falta. En este sentido, la posición del sujeto observador se desestabiliza: la imposibilidad de acceder al producto ofrecido determina el lugar que ocupa -y que no ocupa- en la sociedad. Como contrapartida, la viabilidad de su consumo beneficia su relación con el mundo. Más allá de las estrategias compositivas, visuales y de memorización. Más allá de toda retórica. Superando y complementando la importancia que sin duda tiene la evolución histórica y social de la gráfica publicitaria. La publicidad es hallazgo, combinación lúdica e ingenio. Su actualización debe estar en línea con las profundas transformaciones de las costumbres y de la personalidad del hombre contemporáneo.  

 

Alrededor de parque, se puede ver exceso de publicidad, gracias a los negocios, hoteles, restaurantes que lo rodean; todo esto es con el fin de lograr un mayor comercio en la zona, y hay que decir que lo ha logrado porque el parque mantiene bastante visitado por las personas que viven en el centro. 

 

 

 

 

Ahora hablemos del parque y su historia a través de los años. Saber todo el proceso desde el origen hasta la actualidad sirve mucho a la hora de hacer una investigación del tema, porque es importante tener bases sobre lo que se quiere estudiar. 

 

En la época colonial y desde los primeros años de la fundación de la Villa, esta vía existía con el nombre de “Camino del Monte” en el norte y “Camino del Llano” en el centro y el sur. Partida desde la Plaza principal hoy en día Parque Berrio, y llegaba hasta la quebrada Santa Elena. Con el lento crecimiento de la Villa, la vía se prolongó hacia el norte hasta llegar a la quebrada La Loca, ubicada cerca a la calle Perú y más adelante, hasta lo que más tarde sería el Jardín Botánico. Hacia el sur y durante el siglo XIX, se extendió progresivamente hasta la calle San Juan donde se topaba con la llamada Manga de las Yeguas.                                                           

 

A principios del siglo XX, el Ferrocarril de Antioquia compra los terrenos aledaños para su ampliación, lo que hace posible la prolongación de la carrera Bolívar, hacia el sur. De esta manera, se va transformando paralelamente con crecimiento de la ciudad, hasta convertirse en lo que hoy es.                                            

 

 Sobre la carrera Bolívar, se han localizado edificios emblemáticos de la historia de la ciudad como:  

  • El Palacio de la cultura. 

  • Antigua gobernación de Antioquia 

  • El banco de la República 

  • El museo de Antioquia 

  • La Biblioteca de Zea. 

  • El edificio de Coltabaco, hoy Universidad de Remington. 

  • El edificio Olano. El primero en tener ascensor en la ciudad. 

  • El edificio Henry, único en la cuadra que conserva su estructura original. 

  • El edificio Henry. Único en la cuadra que conserva su estructura original.      

  • El Hotel Nutibara. El último año, le apostó a su recuperación y ha empezado a generar nuevas dinámicas muy positivas para el sector. 

 

De igual manera, la carrera Bolívar fue la vía donde se instalaron bares y cafés, teatros y las emisoras más importantes de la ciudad. Se contaba entonces con cafés como El Elvirote, El Ruso, El Dandy, El Galicia, El Patio del Tango y El Málaga. Este último, todavía existe sobre esta vía. En teatros, estaba La Gallera, El Granada, El Medellín y El Villanueva y, las emisoras R.C.N. donde funcionó la Voz de Medellín, la Radio Nutibara y Radio Cristal; también se localizaron las emisoras la Voz de las Américas y la Voz de la Independencia.  

 

Un hecho de gran importancia para la ciudad y de hecho para la Carrera Bolívar, fue la transformación de su paisaje urbano y espacio público, debido a la construcción del viaducto del Metro de Medellín y sus estaciones, especialmente en el Parque de Berrío. En el año de 1979, se inician los estudios de factibilidad para la realización de esta mega obra, la cual, es adjudicada para su ejecución en 1983 al consorcio Hispano-Alemán, Metromed.  

 

La obra inicia en 1984, y entra en servicio en el año 1995. La primera línea que entra en funcionamiento, es la que atraviesa la ciudad en sentido norte sur. El viaducto del metro en su trayecto por el centro de la ciudad, pasa por encima de la carrera Bolívar desde el Cementerio San Pedro, hasta la carrera 33, teniendo en su trayecto por este sector, seis estaciones de gran importancia que comprometen la centralidad misma, como son Estación Hospital, Prado, Parque Berrío, San Antonio, La Alpujarra y Exposiciones.  

 

De Esta forma, la carrera 51 Bolívar se ha configurado históricamente como uno de los ejes más representativos para la ciudad y de un extraordinario movimiento, por contar con una ubicación estratégica que desde el inicio, la ha colocado en el centro de desarrollo de la ciudad misma. Hoy en día, aunque ha sido objeto de importantes transformaciones físico-espaciales, permanece como un lugar de diversos matices, donde confluye un alto flujo vehicular y peatonal que atraen y dinamizan en el sector circundante, la práctica de diversas actividades.  

 

Esta dinámica y su condición de espacio público, la ha convertido además, en un escenario multifacético donde prevalece su condición de lugar de encuentro, de uso de valor económico, de escenario cultural y de interacciones sociales. Sin embargo, también es un espacio de tensión y de lucha territorial donde coinciden la formalidad e informalidad otorgándole, un sentido y significado de apropiación en lógica de supervivencia. 

 

Siguiendo con la historia del parque como tal, hacia 1800, no aparece calle alguna al lado derecho de la quebrada Santa Elena, en 1889, 89 años después Tyrell Moore, un inglés que junto con su socio donaron unos terrenos con el objeto de habilitar ese costado de la ciudad para viviendas de la élite. El rediseño de la obra, la llegada del nuevo arquitecto y el reinicio de actividades en  1889, le dieron movimiento al barrio naciente y activó la vida en los alrededores del  “Parque Bolívar”, como lo llamaron tras la petición del señor Moore al Cabildo de la ciudad. Carré se quedó en Medellín cinco años contratado por el clero, que ocupó para la instalación de tejares, canteras y la supervisión de los trabajos. 

 

Ya en 1892 se inauguró este extenso jardín encerrado por una verja de hierro montada en muros de adobe quemado, y en su centro se instaló una fuente de bronce . Con los jardines y las avenidas , el kiosko de madera y un lago, el parque presentó un aspecto diferente y agradable , que empezó a ser aprovechado para los conciertos , las retretas , las fiestas organizadas por la sociedad de mejoras públicas , los noviazgos amenizados por la banda de Música Departamental y las festividades civiles y religiosas . 

 

El paisaje que lo caracterizaba en esos tiempos era vías amplias, la verja y grandes casonas que bordeaban el espacio cerrado, la enorme puerta con barras de hierro formando arabescos que permitía el acceso a las formas geométricas del césped , la fuente de bronce, los delgados árboles, el lago con cisnes y patos que fue hecho posteriormente , los kioskos, las flores y las sillas de madera que invitaban a sentarse y contemplar . 

 

Por otro lado , la construcción aledaña al parque Bolívar  de la futura catedral de la ciudad, que comenzó el 17 de mayo de 1875,bajo la dirección del arquitecto carré, fue el catalizador adicional para el desarrollo del sector  

 

Así , la edificación de esta iglesia, sin lugar a dudas "la mayor construcción de ladrillo cocido en el mundo y la séptima en el área " dice mucho de la jerarquía de los valores de la época e indica claramente el valor simbólico y el poder de la iglesia, esta estaba muy por encima de cualquier otro poder civil o público . 

 

Además el parque en sí mismo como lugar restringido , rodeado por rejas que protegían las maravillas recreativas del interior y una enorme catedral orgullo del mundo , el lugar presentaba unas condiciones únicas para vivir y así el nuevo barrio Villanueva tomó fuerza y se convirtió en un nuevo símbolo para el poblamiento de la elite . 

 

Este barrio que posteriormente cambiaría nombre por Bolívar debido a la cercanía con el parque , se caracterizó por la creciente población de personajes adinerados de la ciudad pertenecientes a la elite , y por la imparable edificación desde 1830 de muy buenas cosas, quintas que fueron el orgullo urbanístico de Medellín y el sitio apropiado para recibir presidentes de la república cuando visitaban Antioquia . 

 

Sin embargo , luego de un periodo floreciente donde los lindes del parque eran la mejor residencia , el sitio empezó a ser influenciado por los nuevos planes urbanísticos , por el fenómeno de la inmigración y por la transformación y redefinición de las dinámicas urbanas. De este modo , los antiguos pobladores, después de años de opulencia , bailes, riquezas, decidieron paulatinamente emigrar hacia otros sectores, dejando sus inmensas casas abandonadas y aptas para cualquier uso. 

 

Este lugar además se ha caracterizado por contar con una cantidad innumerable de iconos de que definen formas de vida y socialización . Tal es el caso de la estatua ecuestre del libertador Simón Bolívar , que se instaló el 7 de agosto de 1923 reemplazando la antigua fuente de bronce ; y del seminario conciliar hoy centro comercial Villanueva . 

 

Este edificio además de ser muy importante en la caracterización del sector, marcó nuevas dinámicas y juegos entre pobladores y usuarios del parque. Por ejemplo , cuando llegaba la noche se convertía en el lugar de miedo y peligro : además de los "locos" que se escondían entre la oscuridad de las calles próximas al seminario , había , según cuentan un cura sin cabeza que se asomaba por encima de las tapias para regar terror entre los peatones aventureros. 

 

 

 

Después del traslado del seminario a la nueva sede en las Palmas y de la apertura de la Av. Oriental , el viejo recinto fue remodelado con todos sus fantasmas y convertido en el centro comercial Villanueva que en la época de los ochenta fue uno de los lugares comerciales más visitados, por sus prestigiosas tiendas y divertidas zonas de recreación . Incluso hoy es uno de los  puntos de encuentro en la rápida Avenida oriental . 

 

 

 

Sumado a todos estos elementos que se inscriben  dentro del  parque y le otorgan una personalidad tan particular, está la carrera Junín, sin la cual el parque no sería lo que es. 

 

 

 

“ La calle del resbalón el antiguo Junín que iba desde la quebrada Santa Elena hasta Maturín, es un lugar para el encuentro, el esparcimiento , la socialización y el comercio. Durante los años veinte la carrera Junín se consagró como uno de los principales sitios de esparcimiento, frecuentado especialmente por miembros del sexo femenino, dónde se divertían vitriniando, comprando o disfrutando de los deliciosos manjares ofrecidos en los diferentes puntos de venta. El Astor y la Fuente, como lugares de la mayor tradición en Medellín, fueron sitios estratégicos para la socialización femenina,  además de las relaciones de amistad  y los coqueteos que surgían entre ambos sexos (Naranjo,  1996). 

 

La locación. Todos los acontecimientos, mezclas de sonidos y colores,  cortes y disolvencias, pasan y pueden vivirse en el limitados pero expresivamente extenso Parque de Bolívar que define sus fronteras entre las calles Bolivia , Venezuela, Caracas y Ecuador. 

 

La calle Bolivia, pasa por delante del atrio del a Catedral y de la fuente luminosa. La carrera Venezuela atraviesa la Avenida Oriental y pasa por el Centro Comercial Villanueva y es donde se ubicaban la mayoría de las magníficas casas de los personajes más importantes de la élite de la ciudad, las cuales hoy en día están ocupadas por organizaciones no gubernamentales, entidades comerciales, edificios y restaurantes  de tradición como “ La Estancia” y “Ostras Marbella”. 

 

La calle Caracas, perpendicular a Junín, es uno de los puntos donde nace la acción del parque con las caseticas de emboladores, las ventas callejeras de frituras, las cigarrerías, las licoreras, el cine Odeón y la sala XXX sinfonía. Y por último, la carrera Ecuador donde están las panaderías y heladerías con música, olores y muebles propios de los años ochenta (como si se hubiera detenido el tiempo), la “Heladería San Francisco”, la Papelería Filatelia y Numismática”. 

 

También, y aunque no es uno de sus lindes, la carrera Junín, como se ha mencionado, es una vía de acceso al Parque que ha marcado su personalidad y desenvolvimiento. Caracterizada por sus cines rotativos, donde proyectan una película  muchas veces al día, el paso peatonal, las sillas de madera donde se sientan ancianos a saludar a los que pasan, los árboles , las casetas de venta de flores, las discotecas  con diminutas puertas y escaleras con dirección a un sótano y por donde emergen como fuertes fuegos las luces multicolores y las canciones bailables, el Club Unión, “El pasaje Astoria”, “ El Astor”, Versalles”, “El Tragadero” con todo a $250 y todas las tiendas que han querido imitarlo, “El Colmado”; la salsa-mentaría con los mejores sanduches de la ciudad, las heladerías y las tiendas de ropa, de libros y de artesanías. 

 

Así toda la acción de pequeñas y simultáneas historias se desenvuelven en este lugar  que devora frenéticamente las energías y los fulgores de sus afluentes y converge dentro de sí la máxima expresión de un video-clip social en continua metamorfosis.  

 

 

 

A finales de 1892, siendo gobernador de Antioquia el Dr. Baltasar Botero Uribe, se inauguró el Parque rodeado de una hermosa verga de hierro, los planos  fueron hechos por Juan Rafael Llano, Antonio J, hizo la localización y Manuel Botero  rigió la obra sembrando árboles y el jardín  

 

 

 

Esta obra construida entre 1889 y 1892 fue inaugurada el 12 de octubre de 1832, cuarto centenario del descubrimiento de América. 

 

 

 

En 1933 las puertas del parque se abrieron al público, permitiendo una mayor heterogeneidad en su uso. Se levantaron varios kioskos en las esquinas acondicionados para el despacho de coches y otros servicios de transporte. 

 

El barrio de la Música, sus barrios sus casas y sus  quintas dan siempre la nota de lo nuevo y de lo limpio. Sin tiendas y sin talleres, es el barrio lujoso y tranquilo.  

 

Hasta 1968 el parque permaneció igual. En esta fecha se peatonalizo la calle Bolivia, suprimiendo el parqueo de carros al frente de la Catedral y con esto se integró espacialmente la iglesia al parque. 

 

 

 

El ingeniero municipal Dr. Félix Mejía, emprendió una reforma con la supresión de la verja o reja de hierro que encerraba el parque y la construcción de un malecón  de cemento y en algunos faroles eléctricos.  

 

 

 

La sociedad de mejoras Públicas colocó el 29 de noviembre de 1942 una placa en reconociendo a la obra de Moore. El discurso lo pronuncio el Dr. Julio Cesar García, Fue grabada en bronce, Permanece en una columna un poco elevada al lado suroriental del parque. 

 

Algunas de las casas que rodeaban el parque, poco a poco fueron remplazadas por restaurantes, hoteles, tiendas u oficinas, aunque sus alrededores acentuaron el carácter residencial con la construcción de edificios que ocuparon otros moradores. 

 

 

 

En 1990 cuando nació un proyecto con el criterio de respetar la memoria urbana del parque, la propuesta fue pasada por la administración local y los vecinos del sector quienes se agruparon en la Asociación de comerciantes de la zona 

 

El proyecto incluyo aspectos como mejoramiento del piso, organización de las zonas verdes, ampliación de algunos espacios para la realización del mercado San Alejo, la ubicación de nuevas bancas de granito, y la instalación de un puesto de policía en el costado occidental. 

 

 

 

En el parque no siempre se ha visto personas de clase social baja. El señor Tyrrel Moore no sólo regaló los terrenos para el Parque y la Basílica sino que fundó alrededor la urbanización Villa Nueva, a la que se mudaron muchos ricos de la ciudad, en casas tan notables como ellos. Precisamente el señor Moore construyó la suya en plena esquina suroriental, en el cruce de Caracas con Junín.  
Cansado de las habladurías parroquiales, Moore decidió coger el camino de Bogotá y entonces rifó su vivienda (valor de la boleta: 100 pesos; no sabemos de cuántas cifras eran ni cuántas vendió, por lo que tampoco sabemos si hizo un negociazo o perdió plata). Quien sí ganó fue un señor Velásquez, que se pasó a vivir al exclusivo Parque. 

 

La primera casa en llamar la atención (y que aún está en pie) fue la de Pastor Restrepo. Y llamó la atención desde el principio porque el mismo don Pastor se encargó de la ejecución de los planos de los alumnos de la Escuela de Minas y él personalmente trajo de Australia las semillas de eucalipto que sembró en el Parque. Dicen que esos eucaliptos (que aún existen) fueron los primeros en Colombia.  
Cierta vez que visitó la ciudad una importante compañía teatral europea, don Pastor, siendo persona tan respetada y tan católica, cayó, junto con la actriz principal, bajo los efectos del amor. La curia aguafiestas, viendo el tórrido romance, consiguió que no se le prestara el Teatro Bolívar a los artistas, y en desquite don Pastor construyó en el patio de su casa (en lo que hoy es el restaurante La Estancia) un teatro, que bautizaron Teatro de Tablas; allí la compañía funcionó hasta que el público dejo de responder, y entonces regresó a sus tierras y regresó el patio a la casa. 

 

 Enseguida de la casa de Pastor Restrepo, hacia el norte, se ve una casa de Carlos J. Echavarría (la segunda construida por él), vendida a un anticuario de apellido Uribe quien a su vez la vendió a Hernando La Nanda Echeverri, dueño de la joyería Tahití. 

 

La Nanda incorporó a la casa un hotel que servía a la organización que realizó varios festivales de homosexuales. Estos eventos se originaron en el festival de Ancón (1970) y a ellos venía gente de México, Estados Unidos, Panamá y Venezuela, así como artistas famosos de la categoría de Toña la Negra, Pedro Vargas, etc. Las boletas alcanzaban los 50.000 dólares por tres días de fiesta garantizada, con compañía, licores y vivienda incluidos. Cuentan que el éxito de estos festivales fue tan grande que, además del hotel de La Nanda, el Nutibara y el Europa Normandie tampoco daban abasto con la clientela. 
Luego de que La Nanda murió trágicamente a manos de Tarzán, su amante, que le robó y luego desapareció, en esa casa se instalaron, y allí permanecen, las oficinas de una compañía funeraria. 

 

La de doña María Josefa Misas de Echavarría fue durante mucho tiempo el prototipo de la casa española mezclada con la arquitectura paisa; hasta que fue demolida para construir un par de edificios figuró en revistas de la categoría de Life y sirvió de sede a un club social. 

 

Las primeras fotos que se conocen del parque son las encontradas en 1975 en la urna centenaria. 

 

Los alumnos de la Escuela de Minas elaboraron unos planos que se ejecutaron en 1888. Se colocó una fuente de bronce que costo 5.000 pesos y se trajo del exterior una verja de hierro que rodeo la plaza. El área inicial medía 180 metros de sur a norte y 80 de oriente a occidente y en su parte meridional tenía la verja circundante, tres anchas puertas sostenidas por columnas de piedra labrada. 

 

 

 

El parque Bolívar es de la ciudad. Por allí transitan seres importantes y anónimos; agitan sus vidas los moradores del día y de la noche, negocian sus almas ricos y pobres, diferente cada semana entre conversatorios y laboratorios de experimentación e intervenciones artísticas. Estas actividades involucran a los actores asentados en el parque y sus alrededores, otra de las acciones será la reinvención del San Alejo donde de la mano de los artesanos se le dará más proyección. 

 

 

 

 

 

Desde hace años, el parque ha tenido la mala fama de ser un lugar peligroso. En 1996 la preocupación de la gente por la seguridad era grande. La gente apoya la recuperación del parque pero se oponía a la discriminación; la comunidad quería un espacio abierto pero seguro. Los comerciantes piensan que es mejor cerrarlo. 

 

Los comerciantes del parque bolívar solicitaron a la Administración Municipal De Medellín cumplir con el programa de recuperación del centro incluyendo la rehabilitación de las zonas verdes y el cerramiento del parque, insistieron en la necesidad de controlar la acción de antisociales que se retomaron el sector desde hace varios años sin que se observe una acción efectiva de las autoridades. 

 

En el 2006, instituciones como Comfenalco, Fundación Cultural y Social El Parque Habla, Asencultura Catedral Metropolitana, Corporación Cívica Villanueva, Centro Comercial El Cid, y entidades oficiales como Empresas Varias, Policía Nacional, y las subsecretarías de Salud y de Defensoría del Espacio Público, con el acompañamiento de la Gerencia del Centro conformaron el Comité de Padrinos del Parque Bolívar. 

 

Todas estas entidades debían asumir ciertos compromisos para la mejora del parque. Sonia Vásquez Mejía, en ese entonces coordinadora de participación ciudadana de la gerencia del centro, dijo que se escogió el parque porque “es un lugar donde se realizan actividades que no se hacen en otros parques del centro” y mucha gente lo frecuentaba y trabajaba allí. 

 

Las problemáticas sociales en las que se quería trabajar, eran la drogadicción, la explotación sexual y el mismo mantenimiento físico del lugar. Con la firma del pacto, la comunidad comprometida se veía en la tarea de identificar totalmente esos problemas con el objetivo de implementar acciones que los contrarrestaran. Para Sonia Vásquez, el interés de todo esto, era generar dolientes del parque “porque no sirve de nada tener policía ni personal de espacio público, si en el parque no haya a quien le duela y quien multiplique la cultura ciudadana”. 

 

Las acciones del pacto iniciaron con el acompañamiento a los comerciantes, buscando una disminución de la contaminación visual y auditiva. Además instituciones como Comfenalco se comprometió a realizar recorridos permanentes por el parque, buscando convertir al lugar en otra aula ambiental de la ciudad. “Esos recorridos tiene como propósito principal construir una memoria cultural del parque, reconociendo los referentes del lugar” concluyó la funcionaria. 

 

Sin embargo, hoy en día, parece que esta idea se desmoronó, ya que en el parque se sigue viendo negocios ilícitos en cuanto a la droga y también se ve la prostitución. Además de la vulnerabilidad al robo que se vive allí. 

 

El parque y los monumentos que tiene en él, son un espacio de turismo y cultura; por ello se profundiza más en estos aspectos. 

 

Estatua del Libertador Simón Bolívar 

 

Su elaboración se resolvió en 1919. Es una estatua ecuestre, es decir, representa a Bolívar de cuerpo entero montado en caballo de batalla. Fue diseñado por el escultor italiano Giovanni Anderlini, él ya había muerto, pero dejó la maqueta y Pablo Echavarría se contactó con su hija María Anderlini para obtenerla. El gobernador Pedro Nel Ospina se entendió con Augusto Borda Tanco para la ejecución de la estatua. Borda escogió al artista, también italiano, Eugenio Macagnani. Como Borda murió, lo reemplazó Federico Restrepo. La escultura costó $14.000.00 que fueron pagados así: $4.000.00 por el Departamento, $2.000.00 por el municipio y por donaciones del centavo patriótico $4.285.00 y se ajustó con otras donaciones. 

 

El pedestal fue diseñado por el arquitecto belga Agustí Goovaerts. Es de mármol blanco; es un modelo sobrio, clásico, concuerda con el estilo de la estatua. Tiene 3.40 de base, 2.20 de altura y 1.40 de ancho. Es rectangular pero los extremos terminan en forma redonda. Tiene comizas en la parte superior y en la inferior un zócalo. Tiene grabadas en las paredes de los cuatro lados, unas leyendas escogidas por Cadavid Restrepo y la Junta del centenario. Fue colocado este pedestal de mármol sobre una plataforma de piedra y ladrillo de 1.50 de alto más o menos. Del suelo al pedestal de la estatua son casi cuatro metros.  

 

 

 

Se discutió cuál sería la orientación de la estatua, si mirando a la Catedral, si al oriente o al occidente o mirando hacia la carrera Junín o sea hacía el sur. Al final se optó por la última opción. 

 

Catedral 

 

La Catedral Metropolitana de Medellín, oficialmente Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María, es una iglesia catedralicia de culto católico romano dedicada a la Virgen María bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Está situada en el centro de Medellín (Colombia), en el barrio Villanueva, al costado norte del Parque de Bolívar. Además, el templo fue llamado antiguamente y aún se le conoce pero en menor medida, como Catedral de Villanueva, especialmente durante su construcción para distinguirla de la Iglesia de la Candelaria, que por ese entonces era sede episcopal. 

 

 La catedral es el principal templo de la Arquidiócesis de Medellín, sede del Arzobispo, así como del Capítulo Metropolitano. Igualmente, es la sede de la "Parroquia de la Catedral". 

 

 En 1948, el Papa Pío XII le concedió al templo el título litúrgico de Basílica Menor por breve del 12 de junio de ese mismo año. 

 

 El edificio fue diseñado por el arquitecto francés Charles Émile Carré (1863-1909), en estilo neorrománico, cuenta con planta en cruz latina, consta de tres naves longitudinales, a su vez atravesadas por el transepto o nave transversal, y sus dos torreones tienen 66 metros de altura hasta la cruz. 

 

 Además, es una gran estructura de ladrillo macizo, pues para su construcción se utilizaron aproximadamente 1.120.000 ladrillos de 8 decímetros cúbicos cada uno (unidos entre sí con argamasa), los cuales envuelven un volumen de 97.000 metros cúbicos. Por su valor histórico y por ser una de los principales obras arquitectónicas del país, fue declarada Monumento Nacional de Colombia el 12 de marzo de 1982. 

 

 También posee un pequeño museo de arte religioso, localizado en una sala contigua a la basílica, y no se encuentra abierto al público. La colección cuenta aproximadamente 40 obras pictóricas (entre los siglos XVII, XVIII, y XIX) y 15 obras escultóricas (entre los siglos XVIII y XIX). 

 

 

 

A principios de siglo el parque se protegía por una verja. Dicen los sobrevivientes de la época, que la finalidad del cerramiento era para impedir el acceso de animales no de la gente. 

 

 

 

Para el análisis del trabajo sobre el parque, es de utilidad saber las especificaciones técnicas del parque para saber conscientemente dónde estamos parados. El parque es pequeño, de forma rectangular, tiene 165 metros de largo por 63 metros de ancho. Equivalente a dos manzanas, cuenta aproximadamente de unos 10.395 m² de área; en sí, se trata de un terreno con una leve pendiente, que desciende de oriente (Ecuador) a occidente (Venezuela), posee zonas verdes y pavimentadas separadas entre sí por un malecón (pequeño muro que divide ambas zonas) y sobre este una pequeña reja. Además, el parque posee una densa y variada arborización, con numerosas especies nativas, también, cuenta con el mobiliario urbano que se encuentra en este tipo de espacio público, tal como bancas (colectivas e individuales), basureras, columnas publicitarias, cabinas telefónicas, fuente de agua, esculturas, etc. 

 

Hoy en día el parque presenta un diseño aparentemente desordenado, sin una guía clara en su forma de distribución entre áreas verdes y pavimentadas, lo que se debe principalmente a la serie de reformas y remodelaciones que ha sufrido a lo largo de su historia; lo que antes era zona dura paso luego a ser zona verde y viceversa, generando que los corredores peatonales no tengan una continuidad clara y presenten formas desiguales.  

 

En algunos casos el corredor es amplio pero en otro extremo es estrecho; algo que también se percibe es el aparente desorden en la ubicación de los árboles, a la hora en que fueron sembrados se tuvo en cuenta la zona verde de esa época, ahora parecen mal ubicados, algunos están en medio de los corredores, y en otros casos se encuentran muy cerca del malecón, razón por la cual es necesario alargar un poco la zona verde alrededor del árbol, para evitar que este con sus raíces levante el muro. 

 

Lo que sí está claro en el diseño urbano del parque es la proyección o continuación de la peatonizada carrera Junín, que tiende a ser un eje estructural que remata en la catedral, ubicando las zonas verdes a los lados y generando una perspectiva con el templo, lo que suele pasar desapercibida debido al follaje de los árboles. Dicha proyección corresponde a un corredor central que a medida se avanza hacia el norte se va ampliado de forma escalonada. 

 

De sur a norte, se encuentran paralelos a la calle 54 (Caracas) los quioscos para los lustradores de calzado, luego al lado izquierdo (al occidente) del corredor central al pie del andén sobre la carrera 49 (Venezuela), esta la caseta del CAI (Centro de Atención Inmediata de la policía), un poco más retirado de este, por el mismo andén sobre la carrera 49 se localiza el busto de Fidel Cano, y al lado derecho (al oriente) al pie del andén sobre la carrera 48 (Ecuador) se ubica la caseta de los baños públicos, cerca de este se encuentra el busto de Guillermo Cano Isaza y más retirada está placa de James Tyrrel Moore. 

 

A medida que se avanza por el corredor central, se localiza en el centro del parque la estatua de Bolívar sobre el pedestal de mármol y este a su vez está sobre una base en forma de redondel con cinco escalas concéntricas, hecho en granito blanco lavado. Al lado oriental de la estatua está una pequeña platea o escenario para los eventos culturales y cívicos. Después del monumento de Bolívar, se encuentra la fuente luminosa, la cual presenta una forma ovalada, la cual cuenta con 29 metros de largo por 15 de ancho, y en las noches se llena de luces multicolores. Luego se encuentra una amplia zona sin arborización entre la fuente y las escalas del atrio frontal de la catedral y que corresponde al tramo peatonizado de la calle 56 (Bolivia). 

 

El mantenimiento del parque lo realizan varias entidades: Empresas Varias de Medellín -EVM- está en cargada del aseo; Empresas Públicas de Medellín -EPM- se encarga de todo lo referente al alumbrado público y del mantenimiento de la fuente; EPM Telecomunicaciones se encarga de los teléfonos públicos. La empresa Cash Mobiliario está a cargo del amueblamiento urbano, entidad a la cual el municipio le entregó en concesión el mobiliario de la ciudad por 12 años. 

 

 

 

El parque Bolívar es un lugar que evoca casi la totalidad de la memoria de Medellín, allí vaga el recuerdo de lugar frecuentado, aquella sociedad de sombrero y corbata, que se paseaba en lujosos autos antiguos, este lugar evoca el recuerdo de la Medellín pasiva, alegre y señorial, evoca además las tardes soleadas de Medellín donde se divertía toda la familia al son de orquestas, helados, elegancia y cortesía, estos recuerdos están en muchas personas que vivieron en aquella época, y para quienes hemos escuchado los recuerdos de lo que fue un lugar tan especial en Medellín y ahora ha decaído, ha cambiado, ha dejado atrás la tranquilidad, para convertirse en un lugar que ni las palomas pueden volar. Este lugar ha tenido que dar espacio a lo que la Medellín antigua no hubiera permitido entrar 

 

 

 

En el 2013, con una serie de acciones artísticas y culturales, acompañadas de una amplia oferta de procesos de integración, la Secretaría de Cultura puso en marcha la estrategia “en la sala del parque nos encontramos” para intervenir y recuperar el parque de bolívar bajo la operación de la Fundación Universitaria Bellas Artes este proyecto contó con programación diferente cada semana entre conversatorios y laboratorios de experimentación e intervenciones artísticas. Estas actividades involucraron a los actores asentados en el parque y sus alrededores, otra de las acciones fue la reinvención del San Alejo donde de la mano de los artesanos se le dio más proyección. 

 

 

 

En el parque Bolívar se sitúan muchos grupos que constituyen cada una su propia identidad, cada uno ha formado su propia cultura, han construido un lenguaje corporal para darse a entender, han creado su propia forma de vestir, su lenguaje, y han buscado una ubicación en la sociedad donde se sientan cómodos y no rechazados por los demás. 

 

Cada grupo promueve su identidad a su manera, tiene sus ideales, sus pensamientos, sus actitudes que profesan a su manera una y otra vez, para ser escuchados, para llamar la atención, aunque digan que esa no es su intención. 

 

Algunos grupos con personalidades diferentes, formas de vestir diferenciadoras, pero con algo en común como el gusto por la marihuana, el cigarrillo y el licor. 

 

Estos son algunos de los grupos que promueven su identidad en el Parque Bolívar: Hippies, punkeros, Rastas, artesanos, indigentes, la madres de la candelaria, prostitutas, travestis, vendedoras de arepas de queso, tinto, perico, cigarrillos… entre otros. 

 

 

 

El Parque de Bolívar se ha convertido en un espacio en el que habitan mayormente personas de la comunidad LGTBI; una reconocida travesti llamada Natalia, dice “Gais hay en toda parte, pero este parque es la mata” en ningún otro parque se sentiría más cómoda y menos señalada. Natalia tiene 57 años, lleva falda gitana y gafas oscuras. Desde las siete de la mañana se sienta en una de las bancas. “Por eso me dicen la primera dama del parque Bolívar”. “Los Pirobos”, dice Natalia, son jóvenes que ofrecen sus servicios sexuales. En las escaleras del atrio o en las bancas del parque esperan alguna señal de sus clientes. Las travestis también ejercen la prostitución en la zona occidental del parque, deambulan con trajes breves, tacones de charol y traseros exuberantes. 

 

También se encuentra comúnmente allí, Lilith Natasha Border Line, quien invita a los transeúntes de la calle Junín a detenerse en el bazar de la comunidad LGTBI. En toldos amarillos se ofrecen artesanías, ropa y dulces hechos por los que atienden: Lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales. El propósito del bazar es resignificar el papel de la comunidad LGTBI en el sector. 

 

En los años sesenta, setenta y ochenta, hubo dos reconocidos travestis: “La Macuá”, se llamaba José León Villegas, que provenía de una familia adinerada, y aunque vivía en Laureles, se le veía con frecuencia en el Centro. También estaba “La Marquesa”, el personaje del libro “El fuego secreto” de Fernando Vallejo. Mientras caminaba por el parque o se paseaba por Junín, La Marquesa se quedaba mirando fijamente a los muchachos: “Que pelado tan divino!”, les gritaba constantemente. En la época en que murió, en los alrededores del parque nació la rumba homosexual de la ciudad. El Machete, es uno de los bares gais más antiguos del sector, abrió en 1984. 

 

En la parte trasera de la Catedral está hoy Barbacoas, una calle que demuestra cuánto ha crecido la minoría LGTBI de esta ciudad. Allí mismo, cada año, culmina la tradicional marcha gay. En las calles vecinas hay una variada oferta de hoteles, moteles, saunas gais, salas de internet, cines porno, residencias, bares y discotecas. A media cuadra de Barbacoas está el centro para la Diversidad sexual y de género, en el que Border Line trabaja como gestora cultural. El lugar fue abierto por la alcaldía de Medellín en 2011. “Con orientación jurídica, asesoría psicológica, actividades culturales, la consigna de este centro es fomentar la participación, el respeto y la convivencia 

 

El parque s un espacio que guarda un gran depósito de memoria e identidad cultural para los ciudadanos. Donde se habita el espacio con confort y libertad, ya que las personas no deben disponer de las espacialidades de maneras definidas o preestablecidas, es un espacio inteligible, en lo que a sus disposiciones interactivas para la circulación y la comunicación se refiere; las competencias (como saberes prácticos) que las personas deben desplegar para desplazarse y habitar el espacio hacen que como orden de visibilidades y orden de comunicación sea absolutamente accesible y que responda a las necesidades de la población de entretenimiento, descanso, relajación, pero sobre todo que responda a la necesidad que por excelencia nos constituye como humanos: la sociabilidad.  

 

Allí́ todos son actores, publico y espectáculo, se da una alternancia constante entre los roles de observación o atención cooperativa y acción que atrae la atención del publico y que invita a la interacción con los otros. 

 

Una de las actividades representativas que se llevan a cabo en el parque es el San alejo: La primera feria de San alejo se realizó el 6 de abril de 1974, lo que suma 40 años mostrando a la ciudad el talento de los distintos forjadores del arte tradicional de Medellín, dejando ver las diversas influencias folclóricas y artesanales de otros lugares del país y del mundo. 

 

El primer sábado de cada mes, cientos de artesanos y mercaderes se reúnen en el Parque Bolívar para ofrecer collares, pulseras, aretes, sombreros, decoración para el hogar, plantas para el jardín, prendas de vestir, comida típica, instrumentos musicales, esculturas, cerámicas y un sin fin de objetos, resaltando la tradicionalidad. 

 

Niños, jóvenes y adultos, antioqueños y visitantes, disfrutan de una verdadera tradición de los paisas. 

 

Para concluir es un hecho que este parque es uno de los muchos que hay en Medellín, que está cargado de memoria histórica, tanto política como de las personas que lo habitaban y lo habita ahora, en muchos casos se podrá decir que perdió mucho de la esencia que en su principio tenía gracias al público que lo frecuenta, sin embargo es un lugar emblemático para toda la comunidad medellinense y es un orgullo arquitéctónico para el mundo. 

 

 

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